En el limbo
Cuando por fin te dan tu diagnóstico (tras haber realizado las pruebas pertinentes) y tus sospechas se confirman: eres AuTDAH te das cuenta de que encuentras en un curioso limbo social (y científico, ya que apenas hay estudios sobre dobles, triples y múltiples excepcionalidades).
De alguna forma te obligas a elegir una parte de tu propia divergencia: eres autista, pero con algo de TDAH o eres TDAH pero el autismo está ahí. La realidad es que eres ambas y según el día, el entorno, la época o la etapa de vida una se hace más visible que otra.
El autismo hace de contrapeso al TDAH, contiene los impulsos y te evita hacer el ridículo o hacer cosas de las que te puedes arrepentir (en mi caso el TDAH es de tipo inatento, así que la impulsividad no es la mayor dificultad con la que tengo que lidiar).
A veces esta impulsividad es útil (no todo va a ser negativo).
Al TDAH le gusta alterar las rutinas del autismo (esto tampoco tiene porque ser negativo), pero sí que puede ser una lucha eterna constante. A mi me gustan las rutinas, pero el TDAH necesita ampliar horizontes.
¿A quién le haces caso? pues según el día, el estado de ánimo o la época (hay épocas donde el autismo es predominante, otras que lo es el TDAH en este aspecto).
El autismo: mi definición
¿Pero qué es el autismo? buena pregunta.
El autismo me afecta a nivel social, principalmente. Me cuesta mantener conversaciones banales, por ejemplo (small talk), no entiendo la comunicación convencional en general (a pesar de haber estudiado habilidades sociales), me cuesta pillar el sarcasmo y las indirectas.
Socializar también me agota, en mayor o menor medida (dependiendo de distintos factores: tiempo, volumen de voces, timbres de voz, entorno).
En fin infancia era tremendamente cuadriculada, perfeccionista y cabezota (lo cual es curioso porque también encaja con la definición de mi signo zodiacal: Capricornio).
Además de eso, era una niña malcomiente: siempre digo que me alimentaba a base de yogures y leche, ya que era lo que más me gustaba.
La parte positiva quizá sea que soy una intensa en las cosas que me gustan (una de ellas).
El TDAH: mi definición
El TDAH tiene un nombre que lleva a confusión.
Como indicaba antes mi TDAH es tipo inatento.. En cuanto a la hiperactividad la mía es mental, principalmente.
Por otro lado, mi mente es incapaz de procesar una gran cantidad de información (si además hay estímulos externos la cosa se complica aún más).
Soy incapaz de realizar tareas extensas y acabarlas porque me acabo agotando cuando ya llevo un rato (mi estrategia ha sido realizar tareas breves y/o hacer descansos si es posible).
Luego se da la paradoja de que tengo muchas ideas (y algunas basten buenas u originales), pero como soy incapaz de ser constante y además soy lenta las acabo abandonado (aquí también sigo la misma estrategia, pero sigue pasando).
Esto lleva a procrastinación. Si una tarea me va a costar realizarla la postpondré lo que pueda o me centraré en la parte que me entretiene.
La adolescencia dejó al descubierto el TDAH. No tenía costumbre de seguir una técnica de estudio y había demasiada información que era incapaz de asimilar aunque me gustase. Hasta ese momento había tirado con mi memoria visual, pero aquí necesitaba otra cosa.
Más tarde supe que necesitaba esquemas apoyados con dibujos y post its donde las sintetizar ideas y aprender conceptos. Además de eso tengo que entender el porqué y si puede ser la utilidad que tiene también.
Esto me lleva a que necesito instrucciones claras y precisas (aunque esto no tengo claro si autismo, TDAH o las dos cosas).
Para finalizar, aclarar que no es durante mi infancia fuese solo autista y en la adolescencia solo TDAH, hay trazas de ambas en las dos etapas (igual que en la vida adulta).
Sin embargo, creo que una se hizo notar más que otra según la edad, el entorno y las circunstancias.